TEKE TEKE EL ESPECTRO SIN PIERNAS - LEYENDA URBANA


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Esta criatura debe su nombre al sonido que emite al desplazarse, el que a oídos japoneses suena como teke teke , y al cual los estadounidenses han traducido como clink clank. Se trata de una mujer que sufrió horrible muerte al ser arrollada por un tren, accidente que dejó su cuerpo partido en dos. Su espíritu se afana, desde entonces, en provocar una muerte similar en quienes tienen el infortunio de toparse con ella.

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 El sonido al que se hace referencia puede deberse al hecho de que debe desplazarse utilizando sus manos y codos (de allí que también sea llamada la mujer que camina con los codos), arrastrando lo que queda de su cuerpo, o bien, según algunos informes, al ruido que se desprende de las garras en las que terminan sus manos, las que utiliza para cercenar los cuerpos de sus víctimas y reducirlos a la mitad. Es también posible que este ser jale a las personas de las que se ha apoderado con el fin de colocarlas sobre las vías del ferrocarril y así observar con satisfacción como experimentan su misma forma de muerte.

Un día, mientras esperaba el tren que la llevaría de vuelta a casa luego de la escuela, una de sus amigas le puso una cicada (un insecto ruidoso y de gran tamaño que aparece durante los veranos en Japón) en el hombro. Tristemente, esta broma resultó fatal; pues la chica se aterró tanto por el insecto, que cayó de la plataforma y fue arrollada por un shinkansen (el tren más veloz de Japón), y su cuerpo fue partido justo por la cintura.

Un tiempo después, comenzaron a aparecer reportes de usuarios del tren que durante las noches veían a la distancia a una figura arrastrándose entre las sombras, o solo un sonido que se escuchaba como un "teke teke" o "bata bata", ya que se supone es el ruido que hace al arrastrarse por el suelo.
La leyenda más conocida de la Teke Teke es la siguiente:

Un niño caminaba de regreso a casa durante la noche. Al cruzar las vías del tren, vio a lo lejos a una jovencita muy hermosa que asomaba por un balcón; recargada en sus codos. Ambos intercambiaron miradas y se sonrieron el uno al otro por un segundo.
"¿Donde están mis piernas?" preguntó ella.

El niño no entendió y le respondió "No sé".
Entonces la chica saltó del balcón y reveló que la mitad inferior de su cuerpo era inexistente. Aterrado por la deformidad de la chica, el niño intentó correr; solo para ser partido a la mitad por la Teke Teke, que se abalanzó sobre él con la velocidad de un tren.

Se dice que el solo leer o narrar la historia de la Teke Teke, ocasiona que el espíritu se manifieste la próxima vez que el lector o narrador se acerque a las vías de un trén.



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